miércoles, 8 de septiembre de 2010

Feliz mujer XXXXXL


Una mujer de Nueva Jersey, madre de dos niños, armó una campaña para convertirse en la mujer de mayor masa en el mundo. Confiesa que está igualmente de hambrienta por atención pública que por comida extracalórica.

Donna Simpson, de 42 años, se considera modelo y posa para un sitio muy especializado, devorando alimentos grasientos o caminando hacia un coche de un modo muy impresionante. Al mismo tiempo, se llama “miembro de la comunidad de aceptabilidad de los gordos”. Un día dejó de luchar contra las calorías excesivas y reveló que disfrutaba de esa nueva vida.

Actualmente pesa 272 kilogramos y pretende alcanzar los 455 kilos. En la fundación de Récords Mundiales de Guinness comprueban que se ha presentado la solicitud para su reconocimiento como la mujer viva más gorda y actualmente está siendo revisada. La historia de esta fundación recuerda a una mujer que pesó 816 kilogramos para la fecha de su fallecimiento y otra que marcó 545 kilos en la balanza.

Otra misión que Donna Simpson ve en su modo de vida es la publicidad de él, convencionalmente insano. Recibe correos electrónicos de mujeres gordas que temen que nunca se enamoren de ellas o tengan hijos por culpa de los kilos excesivos; Simpson les responde que sus temores son infundados. "Me encantaría convertirme en una voz, que las personas vean que una mujer robusta puede tener una familia normal", dice.

Se siente feliz como madre de un hijo de 14 años y una pequeñita de 3. Tampoco es soltera: su novio afroamericano, Philippe Gouamba, de 49 años y padre de su hija menor, con mucho cariño la besa ante las cámaras y asegura que no sólo encuentra atractiva a Donna, sino también se considera su partidario más ferviente en su búsqueda para extender su entorno.

Simpson gasta tanto como 750 dólares semanales en comestibles, hace pedidos de ropa XXXXXL por Internet, sufre diabetes del tipo 2 y tiene problemas ante funciones básicas humanas como la de cocinar o ducharse. No obstante, se denomina una persona sana. Se siente “cómoda consigo” y frecuenta a su doctor cada tres meses.

Antes, luchaba cada día contra un par de calorías adicionales. Estaba decidida a curar su problema radicalmente pero se detuvo después de que un amigo suyo muriera por complicaciones en una cirugía de bypass gástrico. Entonces, optó por dejar las dietas y las píldoras contra el peso y comer lo que quería.

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